Despertarte, levantarte, coger el móvil, escuchar música, dibujar, tocar la guitarra, ducharte, vestirte, peinarte, salir, reír, hablar, reír de nuevo, leer, escuchar música (otra vez), ver la TV, comer, pajear, acostarte, dormir... Y hacerlo todo pensando en lo mismo.
Convertirlo en rutina, en algo cotidiano no debería ser bueno; es más debería ser aburrido y más para mí, una persona bastante esporádica, de las que se cansan con facilidad. Pero no sé por qué me encanta.

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