Y es ahora, cuando veo mi mundo reducido a cenizas, cuando debería arrepentirme y agachar la cabeza afrontando mis errores y no pidiendo perdón, porque si hay algo que me identifica es mi gran cabezonería...
Pero para mi sorpresa no, me siento bien, mejor que antes, y es una sensación que deleita.
Aunque de todo esto sólo puede extraerse que o estas cenizas son mejor que mi mundo anterior, al que tanto aprecio parecía tenerle o que en realidad no está tan mal, que mi mundo anterior no fue tan patético y que hoy día progresa adecuadamente.
Me quedo con mi día de hoy y con todo lo que ello conlleva.

No hay comentarios:
Publicar un comentario