Todos y cada uno de los momentos ya vividos se suman a esa lista interminable (o terminable) imaginaria que todos poseemos en la mente. Bueno, en realidad no todos y cada uno de los momentos vividos, para ingresar en esa lista deben pasar una selección también imaginaria. Porque en realidad puedes acordarte de lo tonto que fue aquel día que sin querer se te calló el bolígrafo y la profesora te regañó por distraer a tus compañeros y no recuerdas cual fue la primera vez que viste a esa persona que para ti es indispensable, la primera impresión que tuviste de ella ese día o si simplemente no existió esa primera impresión en ese momento y no le prestaste la mas mínima atención. Puedes preguntarte por qué en esa jodida lista predominan los momentos malos a los buenos, por qué aquella vez que me dijiste que no a prestarme un cinturón esta más grabado en mi mente que aquella vez que me dedicaste una sonrisa única y exclusivamente para mí. Otra cuestión podría ser por qué esta lista siente afinidad, ademas de a los momentos tontos y malos, a momentos con ciertas personas, por qué tu mente recuerda mejor a ese chico que conociste un día y que habrás visto un par de veces que a esa amiga con la que has pasado tantos buenos ratos...
No paro de preguntarme cómo puede existir una excepción a esa lista, a esa jodida lista incontrolable voluntariamente; cómo puedes aparecer en todos y cada unos de los recuerdos que completan la lista, aunque no hubieras estado allí.
¿Cómo puedes ocupar toda mi mente?
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