Y ahora, amigos, es cuando vuelvo a ser consciente de que podría lograr todo lo que me propusiese y de que no me costaría mucho esfuerzo hacerlo, cuando me pongo a pensar en lo poco que me he esforzado para tener todo lo que tengo y en lo mucho que se han esforzado otros para tener menos. Ahora es cuando mi amor propio sale a la luz y promete que me esforzaré para merecerme todo lo que voy a lograr. Otra vez. Pero esta vez, como todas las anteriores, será la definitiva, la buena. Y lo peor de todo es que me he convencido a mi misma de que realmente podré, no por los demás, si no por mí. Lo dejo por escrito por si existieran errores en el procedimiento.

No hay comentarios:
Publicar un comentario