Sol que se desvanece. La guitarra que desafina y la verdad más falsa de todas, aquella que no para de mirarme, que ni me intimida ni se deja intimidar. La conozco demasiado bien; a ella y a sus palabras aparente y realmente increíbles. Pueden clavarse como cuchillos de afiladas hojas o acariciarte mientras duermes. E indudablemente es recíproco. Es como una sobredosis de adrenalina de la que cada vez quieres más desconociendo la cantidad que te hará volar; la cantidad que te hará morir.
Después aquello que tan desconcertante es y tan hipócrita y tan... ¿tanto? Tanto. ¡TANTO! ... "..." "..."
Vida, ¿por qué intentas tentar a mi sonrisa? ¿No sabes aún el resultado?
Todavía no puedes conmigo... ¿o sí?

Eres increíble. Escribes genial, como si cada una de tus frases fuesen la nota de una melodía que es bella individualmente y maravillosa en su conjunto. Cada día soy más gruppy tuyo.
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